Errores comunes al pensar en un servicio de consultoría

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Errores comunes al pensar en un servicio de consultoría

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Errores comunes al pensar en un servicio de consultoría

Errores comunes al pensar en un servicio de consultoría hacen que haya empresas en las que pueden darse circunstancias o situaciones que se acaban complicando y llevándolas a puntos críticos de lo que la salida pueda ser difícil, traumática o (casi)imposible.

¿Es posible una actividad en la que jamás haya algo que mejorar? Si crees que siempre puede haber algo mejorable, ¿Por qué no piensas en un servicio de consultoría?

Esta es una reflexión que planteo muchas veces entre personas que vienen con una trayectoria laboral previa en la que nunca tuvieron contacto con un servicio de consultoría, en mi opinión, por desconocimiento de ¿Para qué necesito una consultoría?, lo que las ha llevado a o bien ni haberlo considerado como opción o bien a descartarlo por el recelo causado por comentarios de malas experiencias o de “raras” experiencias.

Al ser éste un servicio de difusa definición, tal es así que incluso entre las mismas empresas de consultoría y profesionales del sector hay dificultades para ello, comenzando hasta por los nombres usados: ¿Consultora es el femenino de consultor? Sí, pero… entonces… ¿La empresa en la que trabajan profesionales de la consultoría es una “consultora” o es una “consultoría”? Ah, pues no he encontrado argumento alguno que me lo aclare. Pero… ¿Es importante este detalle? Para mí no, pero para parte de las personas que deberían recurrir a un servicio de consultoría son tan sensibles a algunos detalles que ya esta indefinición la hace dudar y descartar el recurrir a un servicio de consultoría.)

Cuando nos decidimos a ejercer la consultoría, y más esta consultoría específica denominada HOST tuvimos, y aún tenemos, que resolver algunos errores de percepción o de pensamiento para poder llegar a que, al menos, conseguir que se percibiera a la consultoría como una actividad destinada a solucionar.

Algunos de los errores comunes el pensar en un servicio de consultoría son:

  1. ¿Qué puede aportarme una consultoría que no me aporte un libro o un buscador de internet?
    • Todo lo que está accesible por internet es solo una pequeña parte del conocimiento, y, para colmo lo que hay en internet está sin verificar, de tal manera que hay gran cantidad de información errónea, que ninguna consecuencia tiene para quien la publica pero que sí las tiene, y muy graves en ocasiones, para quienes las toman como ciertas.
  2. ¿Qué va a saber o hacer un consultor que no sea capaz de aprender yo?
    • Que si bien podrías aprender las mil cosas que ya sabemos en la consultoría, ¿Tu profesión es la de “saber mucho de muchas cosas” o es otra? Si para poner en marcha un negocio de venta por internet de productos dietéticos te planteas aprender programación, diseño gráfico, marketing, publicidad, comunicación, contabilidad, financiación, comercio internacional,… te aseguro que dentro de varios años, si tienes capacidad para ello, quizás sepas algo o incluso mucho de todo ello, pero aún estarás sin vender ni un solo producto. ¡Por el contrario quien recurre a un servicio de consultoría HOST enfoca mejor la actividad y, por supuesto, consigue optimizar resultados!
  3. ¿Para qué necesito una consultoría si me va bien?
    • Aun cuando percibas que te va bien, un servicio de consultoría te aporta un plus: El identificar qué hace que vaya bien y qué hace que puedas adaptarte a las diferentes circunstancias que ocurran con la evolución del mercado, el percibir situaciones de riesgo a las que poderse adelantar para evitar que afecte negativamente (eso del mas vale prevenir que curar), etc.
  4. “Con lo que yo sé de este negocio y no le encuentro solución ¿Qué me va a solucionar un consultor?”
    • A veces incluso personas con gran conocimiento y experiencia se encuentran con situaciones difíciles, y un servicio de consultoría HOST le ayuda, ya que eso es un servicio de consultoría, un servicio que de lo que sabe procura estar en niveles máximos de conocimiento. (profesionales con 30 años de experiencia en su oficio pasan por nuestros cursos y nos refieren el reconocimiento del altísimo nivel que se ofrece).
  5. “Si mi problema lo tiene miles de personas y no lo han solucionado ¿Es que somos inútiles?”
    • A veces resulta que un problema se extiende y se generaliza y casualmente hay un pensamiento común de que es algo irremediable, y nadie ha recurrido a un servicio de consultoría del tipo HOST. ¿Puede ser? Sí, puede ser, y lo es. Situaciones que durante años estaban sin resolverse en gremios completos y que tras una reunión primera se descubre que nadie había caído en recurrir a consultorías. ¡Cosas que pasan!
  6. La consultoría vendrá, dirá que todo lo hacemos mal, dará mil recomendaciones, nos pedirá un dineral,  y encima se irá sin dejar nada solucionado.
    • Una consultoría tipo HOST como es ésta, analiza las situaciones y directamente actúa, y si se permite y conviene que se pase “a la acción”, se pasa a la acción, ocupando las posiciones de actuación que sean necesarias hasta resolver la situación, y si el coste del servicio genera un problema mayor pues se expone y se abandona el plan ya que en un servicio de consultoría nunca se da que “sea peor el remedio que la enfermedad”.


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